Podríamos definir un trastorno psicológico, también conocido como trastorno mental, como un patrón de síntomas psicológicos o de comportamiento que afectan a varias áreas de la vida y/o crean alguna clase de malestar emocional en la persona que lo padece.
Pese a las diversas revisiones que ha sufrido a lo largo de los años, el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) ha mantenido una definición de trastorno mental muy similar en cada una de sus versiones. La última revisión (DSM V – Mayo de 2013) establece la siguiente definición:
“Un trastorno mental es un síndrome caracterizado por una alteración clínicamente significativa del estado cognitivo, la regulación emocional o el comportamiento de un individuo, que refleja una disfunción de los procesos psicológicos, biológicos o del desarrollo que subyacen en su función mental.”
Habitualmente los trastornos mentales van asociados a un estrés significativo o una discapacidad, ya sea social, laboral o de otras actividades importantes, y como en el resto de definiciones que han venido manejándose a lo largo de los años, se excluyen en todo caso las respuestas culturalmente predecibles (el duelo ante la pérdida), o las consideradas socialmente anómalas en un determinado contexto (relacionadas con la sexualidad, la política o la religión).
