Podríamos definir un trastorno psicológico, también conocido como trastorno mental, como un patrón de síntomas psicológicos o de comportamiento que afectan a varias áreas de la vida y/o crean alguna clase de malestar emocional en la persona que lo padece.
Pese a las diversas revisiones que ha sufrido a lo largo de los años, el DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) ha mantenido una definición de trastorno mental muy similar en cada una de sus versiones. La última revisión (DSM V – Mayo de 2013) establece la siguiente definición:
“Un trastorno mental es un síndrome caracterizado por una alteración clínicamente significativa del estado cognitivo, la regulación emocional o el comportamiento de un individuo, que refleja una disfunción de los procesos psicológicos, biológicos o del desarrollo que subyacen en su función mental.”
Habitualmente los trastornos mentales van asociados a un estrés significativo o una discapacidad, ya sea social, laboral o de otras actividades importantes, y como en el resto de definiciones que han venido manejándose a lo largo de los años, se excluyen en todo caso las respuestas culturalmente predecibles (el duelo ante la pérdida), o las consideradas socialmente anómalas en un determinado contexto (relacionadas con la sexualidad, la política o la religión).
El propósito del concepto de disociación: hace referencia al proceso de encapsular o separar el recuerdo o la emoción que está directamente asociada con el trauma del yo consciente. La disociación es una forma creativa de mantener algo inaceptable fuera de la vista. El Trastorno de Identidad Disociativo de Personalidad es una forma que el sistema interno crea para proteger secretos y aprende continuamente a adaptarse al entorno. Es un mecanismo de supervivencia. Asimismo, favorece y mantiene el apego con el abusador. Permite que, a nivel mental, algunas emociones conflictivas se mantengan en compartimentos separados.
El trastorno de identidad disociativo
También conocido como desorden de personalidad múltiple, es una enfermedad mental que se caracteriza por la existencia de dos o más personalidades en una persona, cada una con su propio patrón de percibir y actuar con el ambiente. Al menos dos de estas personalidades toman el control del comportamiento del individuo de forma rutinaria, y están asociadas también con un grado de pérdida de memoria más allá de la falta de memoria normal. A esta pérdida de memoria se le conoce con frecuencia como "tiempo perdido" o "tiempo amnésico". Se le asocia con el trastorno límite de la personalidad, el trastorno por estrés postraumático, la depresión, el trastorno por abuso de sustancias, autolesiones o ansiedad.
Se cree que la causa se debe a un trauma infantil. En aproximadamente el 90% de los casos hay un historial de abuso en la infancia, mientras que otros casos están relacionados con experiencias de guerra o problemas de salud durante la infancia. Los factores genéticos también se cree que juegan un papel. Estudios entre profesionales de la salud demuestran un amplio escepticismo contra la idea de que este diagnóstico representa en sí un desorden mental en vez de un delirio con base cultural o iatrogénica.
El trastorno de identidad disociativo fue llamado en un comienzo trastorno de personalidad múltiple, como referencia a esto, el nombre se mantiene en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE de la OMS). Aunque el trastorno lleva por nombre trastorno de identidad disociativo, este no está relacionado de ninguna manera con la esquizofrenia. Aunque el término de "personalidad dividida", es un término ampliamente asociado con la esquizofrenia, este no es un término aceptado por profesionales en relación con la identidad disociativa.
Muchas veces puede ser malinterpretado o confundido con la composición de personalidades individuales, pero a pesar de tener síntomas similares se carece de pruebas suficientes para comprobar si esto es una rama, evolución o un término separado del trastorno de identidad disociativo, se desconocen pruebas científicas para dicho interrogante.
Los trastornos de ansiedad son problemas de salud mental que se relacionan con experimentar en exceso ansiedad, miedo, nerviosismo, preocupación o terror. La ansiedad demasiado constante o demasiado intensa puede hacer que una persona se sienta preocupada, distraída, tensa y siempre alerta.
Los trastornos de ansiedad se encuentran entre los problemas de salud mental más comunes. Afectan a personas de todas las edades, incluidos los adultos, niños y adolescentes. Hay muchos diferentes tipos de trastornos de ansiedad, con síntomas diferentes. Sin embargo, todos tienen una cosa en común: la ansiedad se presenta con demasiada frecuencia, es demasiado intensa, es desproporcionada respecto a la situación del momento e interfiere en la vida diaria de la persona y en su felicidad.
Los síntomas del trastorno de ansiedad pueden presentarse de repente o aumentar poco a poco y persistir hasta que la persona empieza a darse cuenta de que no está bien. A veces la ansiedad crea una sensación de fatalidad y aprensión que parece producirse sin ninguna razón. Es habitual en los que sufren de trastorno de ansiedad no saber qué está causando las emociones, preocupaciones y sensaciones que tienen.
SÍNTOMAS DE LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD
Los trastornos de ansiedad pueden producir síntomas tanto psicológicos como físicos.
El síntoma principal del trastorno de ansiedad será sentirse ansioso(a). Sin embargo, esto puede acarrear otros síntomas psicológicos, por ejemplo:
dificultad para quedarse dormido(a) (insomnio)
cansancio
se irrita o enoja rápido
no puede concentrarse
teme estar “volviéndose loco(a)”
sensación de pérdida de control de sus acciones, o aislamiento del entorno
El trastorno bipolar es una enfermedad mental severa. Las personas que la sufren experimentan cambios de ánimo poco comunes. Pueden pasar de ser muy activos y felices a sentirse muy tristes y desesperanzados. Y, así, empezar el ciclo otra vez. Frecuentemente tienen estados de ánimo normales entre uno y otro ciclo. A las sensaciones de euforia y actividad se les llama manías. A las de tristeza y desesperanza se les llama depresión.
Las causas de este trastorno no son del todo claras. Pueden ser genéticas, o sea que pueden tener una tendencia familiar. Otra causa puede ser una estructura anormal de las funciones del cerebro.
El trastorno bipolar suele empezar en los últimos años de la adolescencia o al inicio de la edad adulta pero niños y adultos también pueden sufrirlo. La enfermedad, generalmente, dura toda la vida.
Si no se trata, el trastorno bipolar puede dañar las relaciones personales, causar bajo rendimiento en la escuela o en el trabajo e incluso el suicidio. Sin embargo, existen tratamientos eficaces para tratar los síntomas: medicinas y "terapia de conversación". La combinación de ambas suele ser lo que mejor funciona.
Los episodios anímicos son intensos. Los sentimientos son fuertes y suceden junto con cambios extremos en el comportamiento y en los niveles de energía.
Las personas que están teniendo un episodio maníaco pueden:
Sentirse muy “animadas” o felices
Sentirse “nerviosas” o “aceleradas”
Tener problemas para dormir
Ser más activas que de costumbre
Hablar muy rápido sobre muchas cosas diferentes
Estar agitadas, irritables o muy sensibles
Sentir que sus pensamientos van muy rápido
Pensar que pueden hacer muchas cosas a la vez
Hacer cosas arriesgadas, como gastar mucho dinero o tener sexo de manera imprudente
Las personas que están teniendo un episodio depresivo pueden:
El trastorno de estrés postraumático (TEPT) es una enfermedad real. Puede sufrir de TEPT luego de vivir o ver eventos traumáticos como la guerra, huracanes, violaciones, abusos físicos o un accidente grave. El trastorno de estrés postraumático hace que se sienta estresado y con temor luego de pasado el peligro. Afecta su vida y la de la gente que le rodea.
El trastorno de estrés postraumático puede causar problemas como:
Flashbacks o el sentimiento de que el evento está sucediendo nuevamente
Dificultad para dormir o pesadillas
Sentimiento de soledad
Explosiones de ira
Sentimientos de preocupación, culpa o tristeza
El TEPT comienza en momentos diferentes dependiendo de la persona. Los síntomas de trastorno pueden empezar inmediatamente después del evento traumático y permanecer. Otras personas desarrollan síntomas nuevos y más serios meses o hasta años más tarde. El trastorno de estrés postraumático le puede afectar a cualquiera, incluso niños.
El tratamiento puede incluir terapia de conversación, medicinas o una combinación de ambas. El tratamiento puede tomar de seis a 12 semanas. Para algunas personas, puede ser más largo.
Los síntomas suelen comenzar en los tres primeros meses después del incidente traumático, pero a veces empiezan más tarde. Para que se considere que se trata del trastorno por estrés postraumático, los síntomas deben durar más de un mes y ser lo suficientemente graves como para interferir con las relaciones o el trabajo. El curso de la enfermedad varía de una persona a otra. Algunas personas se recuperan en seis meses, mientras que otras tienen síntomas que duran mucho más tiempo. En algunas personas, el problema se vuelve crónico (persistente).
Un médico con experiencia en ayudar a las personas con enfermedades mentales, como un psiquiatra o un psicólogo, puede diagnosticar el trastorno por estrés postraumático.
Para recibir un diagnóstico de trastorno por estrés postraumático, un adulto debe tener todos los siguientes síntomas durante al menos un mes:
Al menos un síntoma de reviviscencia
Al menos un síntoma de evasión
Al menos dos síntomas de hipervigilancia y reactividad
Al menos dos síntomas cognitivos y del estado de ánimo
Síntomas de reviviscencia
Volver a vivir mentalmente el acontecimiento traumático (“flashbacks”) una y otra vez, incluso con síntomas físicos como palpitaciones o sudoración
Pesadillas
Pensamientos aterradores
Los síntomas de reviviscencia pueden causar problemas en la rutina diaria de quien los presenta. Estos síntomas se pueden generar de los pensamientos y los sentimientos de la propia persona. Las palabras, los objetos o las situaciones que hacen recordar el episodio también pueden desencadenar síntomas de reviviscencia.
El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un trastorno mental en el cual las personas tienen pensamientos, sentimientos, ideas, sensaciones (obsesiones) y comportamientos repetitivos e indeseables que los impulsan a hacer algo una y otra vez (compulsiones).
Con frecuencia, la persona se comporta de cierta manera para librarse de los pensamientos obsesivos, pero esto solo brinda alivio a corto plazo. No llevar a cabo los rituales obsesivos puede causar una enorme ansiedad y sufrimiento.
Causas
Los proveedores de atención médica no conocen la causa exacta del TOC. Los factores que pueden influir incluyen lesiones en la cabeza, infecciones y funcionamiento anormal en ciertas zonas del cerebro. Los genes (antecedentes familiares) parecen jugar un fuerte papel. Los antecedentes de abuso físico o sexual también parecen incrementar el riesgo de TOC.
Los padres y los profesores a menudo reconocen los síntomas del TOC en los niños. La mayoría de las personas recibe un diagnóstico a los 19 o 20, pero algunas no muestran síntomas hasta la edad de 30 años.
Síntomas
El trastorno obsesivo-compulsivo en general incluye obsesiones y compulsiones. Sin embargo, también es posible tener solo síntomas de obsesión o solo síntomas de compulsión. Puedes darte cuenta o no de que tus obsesiones y compulsiones son excesivas o no razonables, pero te consumen muchísimo tiempo e interfieren en tu rutina diaria y en tus actividades sociales o laborales.
Síntomas de obsesión
Las obsesiones del TOC son pensamientos, impulsos o imágenes repetidos, persistentes e indeseados, que son invasivos y provocan angustia o ansiedad. Podrías intentar ignorarlos o deshacerte de ellos poniendo en práctica un ritual o comportamiento compulsivo. En general, estas obsesiones te invaden cuando intentas pensar o hacer otras cosas.
A menudo, las obsesiones tratan sobre distintos temas, por ejemplo:
Temor a la contaminación o a la suciedad
Necesitar que las cosas estén ordenadas simétricamente
Pensamientos agresivos u horrendos sobre lastimarte o lastimar a otros
Pensamientos indeseados, por ejemplo, agresivos, o sujetos religiosos o sexuales
Los signos y síntomas de la obsesión incluyen lo siguiente:
Temor a contaminarse por tocar objetos que han tocado otros
Dudas sobre si se puso llave a la puerta o si se apagó la estufa
Estrés intenso cuando los objetos no están ordenados u orientados de una determinada manera
Imágenes indeseadas e incómodas en las que te lastimas o que lastimas a otros
Pensamientos sobre gritar obscenidades o actuar de manera inadecuada, los cuales son indeseados y te incomodan
Evasión de situaciones que pueden desencadenar obsesiones, como dar la mano
Angustia acera de imágenes sexuales desagradables que se repiten en la mente
Síntomas de compulsión
Las compulsiones del TOC son comportamientos repetitivos que te sientes obligado a cumplir. Estos comportamientos repetitivos o actos mentales tienen como fin prevenir o reducir la ansiedad relacionada con tus obsesiones o evitar que suceda algo malo. Sin embargo, involucrarse con las compulsiones no genera placer y puede aliviar la ansiedad solo temporalmente.
Puedes establecer reglas o rituales que te ayuden a controlar la ansiedad cuando tengas pensamientos obsesivos. Estas compulsiones son excesivas y, a menudo, no están relacionadas de manera realista con el problema que intentan solucionar.
Tal como ocurre con las obsesiones, las compulsiones también son sobre temas determinados, por ejemplo:
Lavado y limpieza
Verificación
Recuento
Orden
Respetar rutinas estrictas
Exigir garantías
Los signos y síntomas de la compulsión incluyen lo siguiente:
Lavarse las manos hasta que la piel queda en carne viva
Verificar varias veces que las puertas están con llave
Verificar varias veces que la estufa está apagada
Contar siguiendo determinados patrones
Repetir en voz baja una plegaria, una palabra o una frase
Ordenar las latas de modo que estén orientadas hacia el mismo lado
Los trastornos psicológicos se pueden ver como enfermedad mental o como problema de conducta: Cuando los psicólogos cognitivo conductual hablamos de conducta: incluimos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones, que tienen leyes especiales de condicionamiento, que están recogidas en la teoría de los marcos relacionales. Indudablemente los pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones influyen en nuestro estado y en nuestra felicidad.
La enfermedad del cerebro existe, sería cuando es atacado por virus, tumores, etc. o cuando por alguna causa física no funciona bien. Estamos hablando de trastornos orgánicos y de algunas enfermedades que se suponen de origen físico, como la psicosis o el trastorno bipolar; aunque no se conocen los procesos que las provocan. En esos casos, la labor del psicólogo viene apoyada por la medicación y una labor fundamental es conseguir que el paciente cumpla las prescripciones de su médico. La labor del psicólogo es, de nuevo, conseguir una mejor calidad de vida para estas personas. Las tareas que se suelen enfrentar con técnicas cognitivas, entrenamiento en habilidades sociales o de aceptación para ayudar al paciente a aceptar su enfermedad y tener una vida más plena.
Los problemas de conducta producen sufrimiento y trastornos psicológicos y son el campo de los psicólogos. Si nos comportamos inadecuadamente. Por ejemplo, queriendo ser perfectos o negándonos a sufrir, nos produciremos problemas psicológicos. Es preciso conoce las leyes que rigen nuestros pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones para no comportarnos de forma que nos hagamos daño a nosotros mismos. En el "Curso Terapéutico de Aceptación I y II" se explican las leyes básicas del pensamiento humano y se explica cómo nos puede producir problemas no seguirlas.
Otra de las causas de sufrimiento psicológico que puede dar lugar a trastornos son las relaciones humanas. Las relaciones de pareja son una fuente fundamental de felicidad, pero también de sufrimiento cuando no van como nos gustaría. Lo mismo pasa con las amistades y también en las relaciones laborales.